Especies exóticas invasoras en el Delta de l’Ebre
Jordi Prieto – Ignasi Ripoll

Las especies exóticas invasoras (EEI) son una de las mayores preocupaciones para la conservación del medio ambiente a nivel internacional. Actualmente, son la segunda causa de amenaza y extinción de especies nativas en muchos países, después de la pérdida de hábitat.
Estas especies exóticas han sido introducidas en nuestros ecosistemas en algún momento, generalmente a través de una actuación humana, y se desarrollan con gran éxito comportándose como especies invasoras. No sólo se adaptan al nuevo medio, sino que lo invaden por completo, provocando una gran presión sobre las especies autóctonas a diferentes niveles como: depredación, competencia, hibridación, introducción de enfermedades y parásitos, entre otros factores.
Y es que hay que tener en cuenta que las especies exóticas invasoras no sólo provocan impactos ambientales por sus efectos negativos sobre las especies autóctonas y los ecosistemas, sino que, además también ocasionan importantes daños por sus efectos sobre el medio hídrico y sus infraestructuras o, incluso, con efectos sobre la salud pública. Sin embargo, estos efectos negativos no siempre son fáciles de cuantificar.
Algunos ejemplos de los efectos de las EEI en el Delta de l’Ebre
Las Especies Exóticas Invasoras no son una preocupación menor en el Delta, todo lo contrario, ya que aquí se concentran hasta 200 especies invasoras, entre las que destacan especies como el cangrejo rojo, la gambusia, el caracol manzana, el mejillón cebra, el cangrejo azul y la rana toro, entre otras.
En el caso del mejillón cebra (Dreissena polymorpha), originario de los mares Caspio, Aral y Negro, causa daños a las obras e infraestructuras hidráulicas, obturando conducciones de agua con destino a abastecimientos urbanos, agrícolas e industriales, en desagües, compuertas, redes de riego o tuberías de riego presurizadas o adhiriéndose a los cascos y motores de las embarcaciones. Se estima que esta especie ha provocado elevados impactos económicos, por valor de 2’7 millones de euros para el periodo 2001-2005, subiendo a 11’7 en los cuatro años siguientes, disparándose a “un coste estimado global” de 105 entre 2016 y 2025.
En el caso del caracol manzana (Pomacea sp.), que incluye distintas especies de un género de caracoles de agua dulce nativas de Sudamérica. Se detectó en el Delta de l’Ebre a partir de 2009, tras un escape de una empresa de importación de fauna para acuario. Las pérdidas económicas pueden ser directas, por su consumo de los propios cultivos de arroz (hasta al 60%-90% de las plantas de arroz), e indirectas, derivadas de las actuaciones de control de la invasión (tratamientos con fitosanitarios como saponinas, desinfección de maquinaria y embarcaciones, controles de acequias…).
El caso del cangrejo azul (Callinectes sapidus) nativo del Atlántico occidental y llegó en el año 2012 al Mediterráneo español, es un caso controvertido. Por un lado, ha provocado la destrucción de muchas de las redes de los mariscadores de la zona, y su voracidad ha afectado seriamente al ecosistema y a los recursos económicos del Delta (almejas, mejillones, anguilas, fartet, cangrejo verse, etc.). Pero, por otro lado, esta especie, a diferencia de las anteriores, puede consumirse por lo que ha pasado a ser explotado por el hombre y a ser un recurso económico. Este hecho ha generado un choque entre los intereses ambientales de conservación del Delta y su aprovechamiento con el beneficio económico que aporta. Así por ejemplo, datos de la cofradía de pescadores de La Ràpita indican que el número de capturas ha ido en augmento (2016: 448 kilos; 2017: 13.323,65 kilos; 2018: 50.000 kilos) y que para 2018 han supuesto una entrada de capital de más de 120.000 euros
Luchando contra los múltiples “enemigos”
SEO/BirdLife se ha implicado en la lucha contra las especies exóticas invasoras del delta, participando activamente en proyectos de seguimiento y control de varias de estas especies. Una de las primeras especies contra la que actuó, ya desde 2002, fue bálsamo o uña de gato (Carpobrotus edulis), para liberar la zona dunar de las playas y grupos de voluntarios llevaron a cabo numerosas acciones de eliminación de manchas de esta especie; entre 2003 y 2006, por ejemplo, se retiraron 87 toneladas de esta planta.
Asimismo, a lo largo de los años, los voluntarios de SEO/BirdLife de siete países europeos han luchado contra el caracol manzana (Pomacea sp.), considerado como una de las peores plagas de EEI, de la cual se han extraído más de 400.000 caracoles y 200.000 puestas de huevos. Además, se han salvado miles de ejemplares de especies autóctonas como las náyades (especies de moluscos protegidos: Psilunio littoralis, Unio mancus y Anodonta cygnea), con más de 5.000 ejemplares rescatados en 2013, y los casi 2.000 caracoles vivíparos (Melanopsis tricarinata) rescatados.
El papel de los voluntarios también ha sido clave en el caso de la tortuga de Florida (Trachemys scripta) ya que se han encargado de las revisiones periódicas de las trampas colocadas en la laguna de Riet Vell,
Otra especie con una gran capacidad invasiva, la hierba de la Pampa (Cortaderia selloana) con importantes impactos (modificación del hábitat y la pérdida de las especies propias, aumento de las alergias o el perjuicio económico derivado de su presencia por la pérdida de valor estético y recreativo de las áreas invadidas). Los voluntarios han colaborado en la eliminación manual de centenares de ejemplares y, desde 2025, SEO/BirdLife también ha iniciado una acción piloto del proyecto Life Coop Cortaderia pretende erradicar, con medios mecánicos, los principales focos de esta planta invasora.
En busca de la solución: prevención y colaboración
La gestión de las especies exóticas invasoras precisa la implicación de todos los actores, públicos y privados ya que, si estas especies se dispersan y se establecen, su erradicación se hace prácticamente inviable. Por ello, se requiere un trabajo de prevención para no llegar a este punto de no retorno, y aunque cada vez son más las estrategias y proyectos que abordan la gestión de exóticas invasoras desde una perspectiva integral, queda mucho por hacer, desde la concienciación a la prevención.
En este sentido es clave el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras (de 2013 con sus sucesivas actualizaciones) y el trabajo de organismos internacionales como el Invasive Species Specialist Group (ISSG) de la IUCN que ha elaborado, entre otros, la lista de las 100 especies exóticas invasoras más dañinas del mundo.
A pesar de las dificultades de hacer frente a este problema, que trasciende las fronteras nacionales y las comunitarias, se deben establecer medidas preventivas eficaces y planes de gestión prioritarios, para prevenir y evitar la aparición de nuevas especies y la expansión de las existentes
Las especies exóticas invasoras (EEI) son una de las mayores preocupaciones para la conservación del medio ambiente a nivel internacional. Actualmente, son la segunda causa de amenaza y extinción de especies nativas en muchos países, después de la pérdida de hábitat.
Estas especies exóticas han sido introducidas en nuestros ecosistemas en algún momento, generalmente a través de una actuación humana, y se desarrollan con gran éxito comportándose como especies invasoras. No sólo se adaptan al nuevo medio, sino que lo invaden por completo, provocando una gran presión sobre las especies autóctonas a diferentes niveles como: depredación, competencia, hibridación, introducción de enfermedades y parásitos, entre otros factores.
Y es que hay que tener en cuenta que las especies exóticas invasoras no sólo provocan impactos ambientales por sus efectos negativos sobre las especies autóctonas y los ecosistemas, sino que, además también ocasionan importantes daños por sus efectos sobre el medio hídrico y sus infraestructuras o, incluso, con efectos sobre la salud pública. Sin embargo, estos efectos negativos no siempre son fáciles de cuantificar.
Algunos ejemplos de los efectos de las EEI en el Delta de l’Ebre
Las Especies Exóticas Invasoras no son una preocupación menor en el Delta, todo lo contrario, ya que aquí se concentran hasta 200 especies invasoras, entre las que destacan especies como el cangrejo rojo, la gambusia, el caracol manzana, el mejillón cebra, el cangrejo azul y la rana toro, entre otras.
En el caso del mejillón cebra (Dreissena polymorpha), originario de los mares Caspio, Aral y Negro, causa daños a las obras e infraestructuras hidráulicas, obturando conducciones de agua con destino a abastecimientos urbanos, agrícolas e industriales, en desagües, compuertas, redes de riego o tuberías de riego presurizadas o adhiriéndose a los cascos y motores de las embarcaciones. Se estima que esta especie ha provocado elevados impactos económicos, por valor de 2’7 millones de euros para el periodo 2001-2005, subiendo a 11’7 en los cuatro años siguientes, disparándose a “un coste estimado global” de 105 entre 2016 y 2025.
En el caso del caracol manzana (Pomacea sp.), que incluye distintas especies de un género de caracoles de agua dulce nativas de Sudamérica. Se detectó en el Delta de l’Ebre a partir de 2009, tras un escape de una empresa de importación de fauna para acuario. Las pérdidas económicas pueden ser directas, por su consumo de los propios cultivos de arroz (hasta al 60%-90% de las plantas de arroz), e indirectas, derivadas de las actuaciones de control de la invasión (tratamientos con fitosanitarios como saponinas, desinfección de maquinaria y embarcaciones, controles de acequias…).
El caso del cangrejo azul (Callinectes sapidus) nativo del Atlántico occidental y llegó en el año 2012 al Mediterráneo español, es un caso controvertido. Por un lado, ha provocado la destrucción de muchas de las redes de los mariscadores de la zona, y su voracidad ha afectado seriamente al ecosistema y a los recursos económicos del Delta (almejas, mejillones, anguilas, fartet, cangrejo verse, etc.). Pero, por otro lado, esta especie, a diferencia de las anteriores, puede consumirse por lo que ha pasado a ser explotado por el hombre y a ser un recurso económico. Este hecho ha generado un choque entre los intereses ambientales de conservación del Delta y su aprovechamiento con el beneficio económico que aporta. Así por ejemplo, datos de la cofradía de pescadores de La Ràpita indican que el número de capturas ha ido en augmento (2016: 448 kilos; 2017: 13.323,65 kilos; 2018: 50.000 kilos) y que para 2018 han supuesto una entrada de capital de más de 120.000 euros
Luchando contra los múltiples “enemigos”
SEO/BirdLife se ha implicado en la lucha contra las especies exóticas invasoras del delta, participando activamente en proyectos de seguimiento y control de varias de estas especies. Una de las primeras especies contra la que actuó, ya desde 2002, fue bálsamo o uña de gato (Carpobrotus edulis), para liberar la zona dunar de las playas y grupos de voluntarios llevaron a cabo numerosas acciones de eliminación de manchas de esta especie; entre 2003 y 2006, por ejemplo, se retiraron 87 toneladas de esta planta.
Asimismo, a lo largo de los años, los voluntarios de SEO/BirdLife de siete países europeos han luchado contra el caracol manzana (Pomacea sp.), considerado como una de las peores plagas de EEI, de la cual se han extraído más de 400.000 caracoles y 200.000 puestas de huevos. Además, se han salvado miles de ejemplares de especies autóctonas como las náyades (especies de moluscos protegidos: Psilunio littoralis, Unio mancus y Anodonta cygnea), con más de 5.000 ejemplares rescatados en 2013, y los casi 2.000 caracoles vivíparos (Melanopsis tricarinata) rescatados.
El papel de los voluntarios también ha sido clave en el caso de la tortuga de Florida (Trachemys scripta) ya que se han encargado de las revisiones periódicas de las trampas colocadas en la laguna de Riet Vell,
Otra especie con una gran capacidad invasiva, la hierba de la Pampa (Cortaderia selloana) con importantes impactos (modificación del hábitat y la pérdida de las especies propias, aumento de las alergias o el perjuicio económico derivado de su presencia por la pérdida de valor estético y recreativo de las áreas invadidas). Los voluntarios han colaborado en la eliminación manual de centenares de ejemplares y, desde 2025, SEO/BirdLife también ha iniciado una acción piloto del proyecto Life Coop Cortaderia pretende erradicar, con medios mecánicos, los principales focos de esta planta invasora.
En busca de la solución: prevención y colaboración
La gestión de las especies exóticas invasoras precisa la implicación de todos los actores, públicos y privados ya que, si estas especies se dispersan y se establecen, su erradicación se hace prácticamente inviable. Por ello, se requiere un trabajo de prevención para no llegar a este punto de no retorno, y aunque cada vez son más las estrategias y proyectos que abordan la gestión de exóticas invasoras desde una perspectiva integral, queda mucho por hacer, desde la concienciación a la prevención.
En este sentido es clave el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras (de 2013 con sus sucesivas actualizaciones) y el trabajo de organismos internacionales como el Invasive Species Specialist Group (ISSG) de la IUCN que ha elaborado, entre otros, la lista de las 100 especies exóticas invasoras más dañinas del mundo.
A pesar de las dificultades de hacer frente a este problema, que trasciende las fronteras nacionales y las comunitarias, se deben establecer medidas preventivas eficaces y planes de gestión prioritarios, para prevenir y evitar la aparición de nuevas especies y la expansión de las existentes

Jordi Prieto – Ignasi Ripoll































